Lo que tú haces si influye en tus hijos

09.03.2018

Cuando nos damos cuenta de la gran responsabilidad que tenemos en nuestras manos como padres, a veces nos entran ganas de salir corriendo. Y es que saber que de nosotros y nuestras acciones depende que nuestros hijos se desarrollen como personas completas y que su luz siga brillando o se opaque, da realmente mucho vertigo.

Recuerda cómo te sentías tú cuando eras una niña, como calaban las palabras y los gestos de tus padres en ti. Estoy segura de que tienes recuerdos grabados a fuego en tu memoria pero esos no son los más importantes. Lo que realmente nos marca son las experiencias y palabras que no recordamos y que han quedado en nuestro subconsciente.

Lo que nos hace ser las personas que hoy somos son las decisiones que hemos ido tomando en la vida, especialmente las que tomamos de forma inconsciente en nuestra infancia.

Cuando un niño llora pidiendo los brazos de su madre y ella no responde a esa necesidad, aprende que sus necesidades no son validas y toma la decision de no pedir para dejar de sufrir. 

Cuando un niño no tiene hambre pero su madre opina que tiene que comer y le fuerza, entiende que su sensación debe ser errónea y toma la decision de olvidarse de su instinto y de si mismo

Cuando un niño busca y pide el amor de su madre pero ella le rechaza porque esta muy ocupada o porque cree que eso le hará mas fuerte, toma la decisión de ponerse una coraza que le evite sufrir, porque si no ama nadie podrá rechazarlo ni hacerle daño.

Este niño o niña se ha ido confeccionando un traje medida que le ha permitido ser aceptado por su entorno y sobrevivir a la crueldad y desamor que nuestra esencia original sería incapaz de entender o aceptar. 

Y un día nos convertimos en adultos y seguimos vistiendo nuestro disfraz porque nadie nos ha dicho que ya no nos hace falta para sobrevivir y porque así seguimos siendo aceptados e incluso podemos seguir siendo el niño de mama en todos los sentidos. 

Pero esta "comodidad" no es gratis y todas esas decisiones que tomamos como niños indefensos son las que ahora manejan nuestra vida adulta, haciéndonos reaccionar de forma infantil ante los desafíos adultos.

Los tres ejemplos que he mencionado, como todas sabemos, son solo el inicio del cuento. Cuántas veces no atendemos las necesidades de nuestros hijos, esas necesidades reales y justificadas como son la atención, el amor incondicional, la escucha y la mirada libre de juicios? 

Y es que nos creemos que los niños llegan vacíos, como una plastilina que si no moldeamos nunca llegará a ser nada, pero la realidad es que todos traemos en nuestro ADN todo lo que somos y sabemos cómo desarrollarlo si nos dan la libertad necesaria y se confía en nuestro potencial.

Los bebés cuando llegamos al mundo sabemos exactamente lo que necesitamos pero necesitamos a un adulto que nos ayude a cubrir todas las necesidades, que por la obvia razón de las limitaciones que como bebés tenemos, no somos capaces de hacer nosotros mismos.

Más adelante necesitaremos que se nos acompañe, se nos contenga y se nos guíe, pero nunca necesitaremos que se nos moldee.

En cambio los adultos nos empeñamos en decirle a los niños lo que necesitan, lo que quieren y hasta lo que realmente desean. 

Estas acciones que hacemos inconscientemente actúan como una prensa que aplasta su esencia y apaga su brillo. Se olvidan de aquello que les hacía únicos y de que son perfectos tal como son para llevar a cabo su misión en esta vida. 

Tras nuestro modelaje se sienten perdidos sin saber quién son, ni que desean, ni cual es su pasión o sentido en la vida.

Hoy en día nos encontramos tantos adultos así que ya nos parece que es lo normal y vamos como zombies todos los días a trabajar, a llevar a los niños al cole y a ver pasar la vida esperando que llegue algo que lo cambie todo y le de sentido a nuestra existencia, pero eso nunca sucede.

Eso sólo puede suceder si nos hacemos conscientes de lo que nos pasó, de como eso apagó nuestra luz y dejándola brillar ahora que sabemos que sigue ahí, esperando que la miremos y le devolvamos su voz. 

Si no nos hacemos conscientes de todo esto vamos a seguir intentando moldear a nuestros hijos de la misma forma que nosotras fuimos moldeadas y por lo tanto haciendo que sean algo que no son y limitando su potencial.

Para ser capaces de cambiar nuestros automáticos explosivos y dañinos, necesitamos hacer un trabajo personal enorme, sin culpas ni remordimientos pero sabiendo que el momento de empezar es ahora.

Recuerda que somos nosotros los que pedimos que ese ser llegara a nuestras vidas y que por lo tanto es nuestra obligación y responsabilidad atender sus necesidades legitimas y proveerles el entorno adecuado para que se desarrollen como personas integras, que no necesiten bloquear ni esconder lo que ellos son, porque todos en el mundo llegamos puros y perfectos, si no, por qué el Universo crearía algo que no fuese exactamente como debía ser?

Cambiar el mundo esta en nuestras manos: en las manos de las mujeres y de las madres.

Se consciente y permítete cambiar.

Comparte por favor con otras madres para que este mensaje tan importante llegue cuanto mas lejos mejor y nuestros hijos tengan la oportunidad de convivir con iguales mas sanos y estables emocionalmente.

NOTA: Quiero aclarar que aunque solo mencione al niño y a la madre en muchos casos, siempre me refiero a niños y niñas y no resto importancia o responsabilidad al padre pero si en cada caso tuviera que nombrar todas las posibilidades el articulo seria interminable y perdería bastante su sentido. Gracias por entenderme! Un abrazo