Las raices del Patriarcado

17.03.2018

Es difícil encontrar referencias de una sociedad pre-patriarcal en la historia y es que, si existió el Matriarcado o algo similar, se han encargado a conciencia de borrar cualquier huella, igual que se han borrado las hazañas de tantas mujeres para callar nuestro poder y legitimar la supremacía masculina.

Pero por mucho que nos quieran meter en la cabeza que esta sociedad patriarcal es el resultado de la evolución natural de la humanidad, sabemos que es una gran mentira y que solo responde al interés de unos pocos.

Ya desde el Neolítico se encuentran rastros de la dominación del hombre sobre la mujer. pero el Patriarcado como lo conocemos hoy en día donde, no solo se menosprecia a la mujer, si no que además se le arrebata todo su poder separándola de su sabiduría instintiva y diciéndole cómo debe parir, amamantar y criar, podríamos ubicarlo paralelo al nacimiento de una familia con una gran sed de poder y de riqueza: Los Rothschild.

Desde el siglo XVIII, esta familia alemana de origen judío, ha extendido sus redes de poder por todo el mundo, formando congregaciones como los Caballeros Templarios, siempre congregando hombre poderosos para perpetuar su poder, basándose en el control del dinero y la enajenación de la población.

Para conseguir su objetivo de dominar el mundo tenían claro que había solo dos cosas que les podía impedir alcanzarlo:

  • El poder de la naturaleza humana

  • El poder de las mujeres

Y es que, aunque uno incluye al otro, es necesario diferenciarlos.

Cuando llegamos al mundo todos somos puro amor, luz y energía. Todos venimos con una tarea específica a cumplir en esta vida y con los dones necesarios para poder llevarla a cabo.

Si, como sería lo natural, todas nuestras necesidades básicas como son el amor, la conexión, el alimento a demanda... fuesen cubiertas de forma continuada, seguiríamos siendo amor, poder, serenidad y creatividad, toda nuestra vida.

Seguiríamos conectados con nuestra esencia, creeríamos en nosotros mismos, en nuestro instinto, recordaríamos por qué estamos aquí y tomaríamos las decisiones oportunas para poder conseguir nuestro objetivo de vida sin permitir que nadie nos desviase de ello.

Los Rothschild, encabezando las esferas de poder, entendieron que dejando de cubrir las necesidades elementales de los bebés, tratandolos como si fueran inútiles de niños y haciéndoles sentir culpables y sucios de jóvenes, que recordaran su objetivo de vida, su instinto y que tienen dones, sería casi imposible.

Así conseguirían (y han conseguido) tener un rebaño obediente de seres sin criterio propio, que se dirigiría donde el pastor diga sin cuestionar nada.

Supieron entender y no infravaloraron el enorme poder de las mujeres, de su sexualidad, de su útero y su capacidad de crear vida.

A su vez las mujeres tenían las capacidades y el instinto para cubrir precisamente esas necesidades básicas de todo bebé con sus pechos y su leche como néctar de vida.

Así que el plan malévolo se llevo a cabo y desembocó en la sociedad patriarcal que hoy conocemos en el que a las mujeres:

  • Se nos privó de nuestras madres y de sus cuidados amorosos.

  • Se nos dijo que no valíamos y que necesitábamos de otros para sobrevivir

  • Se nos hizo sentir culpables por todo lo que sucediese en nuestra casa, en nuestro pueblo o en el mundo entero.

  • Se nos hizo avergonzarnos de nuestro poder sexual y creador.

  • Se nos hizo someternos al hombre y sus deseos para que no quedase ni un resquicio de nuestra esencia y nuestro poder

  • Se nos enseñó a separamos de nuestros hijos y no escuchar sus llamadas por doloroso que fuese para nosotras, para así perpetuar este círculo patriarcal interminable.

Así, el Patriarcado nos utiliza a las mujeres como medio para perpetuarse.

Piénsalo, los hombres solos nunca podrían dominarnos si nosotras estuviésemos conectadas con nuestro instinto y unidas entre nosotras.

Por eso nos quitan el poder, nos hacen insignificantes, nos enfrentan y nos hacen ver que estamos locas. Pero lo mas importante es que nosotras tenemos la fuerza para hacer lo que nos propongamos y si estamos convencidas de que lo mejor para los nuestros es el patriarcado lo defenderemos a capa y espada.

Nosotras somos capaces de todo (aunque pensemos que no) y por eso, aunque nos duela en el alma que nuestro hijo llore desconsoladamente, somos capaces de no ir a cogerlo porque nos han dicho que es mejor para él, que si no nunca va a dormir sólo...

Somos las mujeres las que criamos a nuestros hijos, y por lo tanto inculcamos en ellos de manera muy directa nuestras creencias, que tras siglos de enajenación y lavado mental serán obviamente patriarcales.

Y quién mejor para desacreditar a las locas que se quejan de injusticias y desigualdades que mujeres "sanas y felices" patriarcales.

Es la cuadratura del círculo, no en vano este engaño sigue creciendo y creciendo siglo tras siglo.

Posteriormente, por si todavía hay suelta alguna madre que se le ocurra escuchar las necesidades de su hijo y criarlo con respeto y amor, llega la educación formal y remata el trabajo haciéndonos a todos iguales, enfrentándonos los unos a los otros y desorientandonos todavía más.

Todo esto hace muy difícil salir del agujero de oscuridad y vacío existencial que todos tenemos en lo más hondo de nuestro ser una vez llegados a la etapa adulta.

Algunos somos capaces de ponernos las gafas y, al menos, intentar salir del agujero y recuperar esa luz y esencia que todavía vive escondida en algún rincón de nuestro interior.

No se si la humanidad será capaz de ver la caída del Patriarcado y todo lo que lleva de la mano: violencia de género, desigualdad, asesinatos, violaciones, pederastia, neurosis, esquizofrenias... pero sí sé que la llave está en nuestras manos, en las manos de las mujeres.

Porque cuando nos demos cuenta del verdadero poder que tenemos y TODAS juntas peleemos unidas por nuestros derechos y nuestra libertad no habrá familia, gobierno, organización o dios en el universo que pueda con nosotras.