La Semilla de Lilith

04.09.2018

La historia no siempre ha sido fiel a la verdad y las mujeres, muchas veces, nos llevamos la peor parte. Se han borrado o modificado de forma vergonzosa las historias de todas las mujeres poderosas que han protagonizado vidas e historias increíbles de valor, superación y poder. La mitología también ha estado siempre censurada por el Patriarcado y por eso lo que encontramos buceando en la historia son siempre relatos injustos y degradantes para las mujeres.

Pero hoy nuestra voz es alta y clara y estamos aquí para contar las verdades que durante tantos años se ocultaron. Una de estas historias olvidadas es:

La semilla de Lilith

Zeus y Hera conversaban una tarde aburridos en el Olimpo de los Dioses, cuando se les ocurrió crear una especie a su imagen y semejanza que habitara en el paraíso para entretenerse viéndolos en sus tardes de aburrimiento.

Zeus creó a Adán y Hera creó a Lilith, ambos eran semejantes, tenían la misma fuerza y jerarquía y juntos habitaban El Paraíso.

Todo iba bien hasta que Adán intentó someter a Lilith a su voluntad sin respetar la de ella. Lilith prefirió abandonar El Paraíso que perder su libertad y su dignidad.

Adán rezó a Zeus, pero éste le castigó por su comportamiento tan despreciable y egoísta y le dio la espalda.

Ares, el Dios de la Guerra, supo de lo ocurrido y se ofreció para ayudar a Adán con ciertas condiciones: te daré una mujer que te servirá y estará sometida a ti, pero a cambio la Humanidad deberá seguir mis leyes y vivir y morir por ellas y por mi.

Adán aceptó y Ares creó a Eva. Esta aceptó su destino y Adán aprovechó la oportunidad que El Dios de la Guerra le había brindado.

Por su parte, Lilith supo de lo ocurrido gracias a su madre Hera y se refugió en el bosque con su amado Samael, con quien tuvo hijas e hijos y poblaron los bosques y montañas de La Tierra. Vivían en amor y armonía. Las mujeres eran cuidadas y veneradas por su poder divino creador y ellas amaban y respetaban a los hombres por el simple hecho de existir y permitir que la vida siguiera, al fecundar la semilla de sus vientres divinos.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Edén, poblaron la tierra con sus descendientes y esparcieron las enseñanzas y malas influencias de Ares por todos los rincones por donde pasaban. Así, la guerra, la envidia, la desconfianza, el odio y todos los sufrimientos se convirtieron en el dia a dia de la humanidad.

Lilith y su descendencia, cada vez estaban más acorralados por los hijos de Adán y el Matriarcado se veía cada vez más amenazado.

Hera habló con Zeus para que le ayudará a proteger a Lilith y su descendencia, pero Zeus sólo le concedió una isla protegida para Lilith y sus mujeres descendientes ya que seguía muy enfadado con el género masculino por las acciones de Adán.

Lilith no podía dejar a su compañero Samael sólo para enfrentarse a Ares y su ejército, por lo que envió a sus hijas a la Isla Paraíso y les encomendó preparase para liberar al mundo de las garras del terror, del miedo y de la guerra.

Lilith debía liberar a Eva y a las demás mujeres del embrujo patriarcal así que se despidió de sus hijas y nombró a su primogénita Hipólita como Reina y lideresa de las Amazonas: el nombre por el cual hoy conocemos a las descendientes toda-poderosas de Lilith.

Lilith, Samael y sus hijos se mimetizaron con los descendientes de Adán. Lilith fue la primera partera de la historia y cada vez que una niña llegaba al mundo, ella la bendecía y la liberaba del pecado original que el patriarcado les quería imponer.

Pasado el tiempo, Ares descubrió donde se encontraba Lilith y la capturó. Hera intercedió por ella y Zeus le ordenó que la dejara libre. Ares sólo aceptó si Lilith desaparecía de una vez por todas de la tierra y dejaba de interponerse en sus planes.

Zeus y Hera aceptaron y Lilith se reencontró con sus hijas, Las Amazonas, en Temiscira.

Lilith y Hera entendieron que la única manera de vencer al Dios de la Guerra y el odio, era a través del arma más poderosa que existía sobre la faz de la tierra: El poder de Crear vida y modelarla.

Siguiendo su dictado divino prepararon a las mejores y más fuertes de las Amazonas y las enviaron a cumplir la misión más peligrosa y complicada de la humanidad: engendrar, parir y criar mujeres y hombres desde el amor y para el amor, con confianza y verdadera libertad.

Las Amazonas elegidas fueron enviadas a todos los rincones del mundo y en su vientre llevaban la Semilla de Lilith, la cual se transmite de madres a hijas, de vientre a vientre.

Estas mujeres heroínas, intentaron cumplir su misión con toda su fuerza y su poder, pero los hombres, siguiendo las enseñanzas crueles de Ares las persiguieron, encerraron y mataron.

Hoy, las descendientes de aquellas Amazonas elegidas siguen albergado en su vientre la Semilla de Lilith y su poder vive latente esperando a ser despertado.

Ares, el Patriarcado y la humanidad han enterrado con losas pesadas, cárceles y cadenas estas semillas, haciendo a las mujeres que las portan, desconectarse de su origen, de su instinto y de su misión.

Pero Lilith nunca se rinde, ni se olvida de su misión: Salvar a todas las hermanas y a la humanidad del embrujo patriarcal y todo lo que lleva de la mano: el horror, el miedo, la culpa, el resentimiento...

Esas mujeres con linaje divino viven hoy aquí y, aunque muchas de ellas no recuerdan qué han venido a hacer en esta vida, sienten dentro de sí una fuerza interior que les empuja, sienten que algo no está bien y un impulso muy fuerte les llama a liberarse y transformarse.

Hoy las semillas de Lilith están brotando, ha llegado el momento de reunir el ejército de mujeres elegidas esparcido a lo largo de la tierra y transformar el mundo en el hogar de amor, respeto, equidad, sororidad y libertad que merecemos, desde nuestro poder creador divino.

Mujer-Madre-Creadora-Criadora.

Quizás la semilla de Lilith habite en tu vientre, quizás sientas esa fuerza e impulso dentro de ti, quizás tu seas una de las hijas de Lilith.