La liberación a las puertas de los 40

30.10.2017

Hoy cumplo 39 y ayer fue uno de los días que más liberación he experimentado en toda mi vida.

Hace unos días publiqué mi artículo donde trataba el tema del acoso sexual y me incluía como una victima mas, pero hasta ayer no se lo había mostrado a mi marido. Por que? Pues, aunque no quería reconocerlo, todavía sentía vergüenza y tenía miedo a que me juzgase. Finalmente se lo mostré y, extrañado de que nunca antes se lo hubiera mencionado, me preguntó por mis experiencias de acoso.

Le conté lo que pasó, cómo fue y sobretodo como me sentí en aquellos momentos. 

Creo que era la primera vez que realmente me paraba a pensar en ello en profundidad y fue una revelación para los dos.

Conforme iban saliendo las palabras de mi boca sentía realmente un gran alivio y una descarga emocional increíble. 

La reacción de mi marido fue de mucha empatía, realmente se puso en mis zapatos, como dicen los mexicanos, y sintió mucha pena e impotencia por no haber podido evitarme esas experiencias tan horribles.

Estuvimos comentando durante horas lo injusto que es que prácticamente todas las mujeres hayamos tenido que pasar por estas situaciones

Ahora empieza lo bueno

Han hecho falta casi 20 años para poder sacar fuera de mí la culpa y entender lo que realmente pasó, pero podían haber pasado 20 mas y haber seguido igual si no hubiese sido por el despertar de mi verdadero yo y el crecimiento personal que la maternidad de mis dos hijas me ha permitido desarrollar desde hace ya casi 6 años.

A las puertas de los 40 empiezo a sentir libertad, a saber lo que quiero y perseguirlo sin sentirme culpable por ello

Ahora y después de mucho tiempo y esfuerzo disfruto sin pedir permiso, ya no me preocupo por lo que no es prioritario y en definitiva empiezo a ser realmente yo sin preocuparme por la opinion de nadie mas.

Me siento muy afortunada por tener al hombre que tengo a mi lado. Juntos hemos formado una familia y crecido juntos, aprendiendo el uno del otro y sobretodo de nuestras hijas.

En esta sociedad, las mujeres no tenemos muchas probabilidades de encontrar un hombre que te entienda, que no te juzgue y que no le parezcan gilipolleces todas "las locuras" que surgen en tu cabeza, cuando el resto de la humanidad sigue una dirección tan lineal y homogénea que todo el que se desmarca de ella es un descerebrado.

Lo que de verdad importa

Ayer crecí mucho y me liberé personalmente pero lo mejor fue que juntos supimos enfocar el tema en lo verdaderamente importante:

Evitar que nuestras hijas tengan que pasar por lo mismo.

Analizando mis experiencias de acoso, vimos claramente que en aquel momento yo no tenía ninguna coacción económica lo suficientemente grave como para "no poder salir corriendo", así que eso no debió ser lo que me hizo callar y aguantar.

La razón o razones debieron ser otras, más ocultas y difíciles de ver como son las experiencias de desamor vividas en nuestra infancia, la falta de mirada y escucha y las lecciones que se encargaron de grabar a fuego en nuestras cabecitas como la obediencia ciega al adulto.

La confianza: nuestra única opción

A mi nunca se me pasó por la cabeza contarle a mi madre el miedo y la vergüenza que yo pasaba cada vez que tenía que estar a solas con alguno de esos tipejos.

Como vas a ir a contarle algo tan vergonzoso a la persona que juzga cada paso que das, cada palabra que dices y cada expresión de tu cara?

Mis padres hubiesen sido las últimas personas en las que hubiese confiado y eso es lo que no quiero que les pase a mis hijas.

Queremos que nuestras hijas sepan que estamos siempre ahí para ellas, pase lo que pase. 

El resto del mundo, el que dirán, las apariencias... nada importa. 

Que ellos sigan confiando en nosotros cuando sean adolescentes y adultos solo se consigue escuchándoles ahora.

Aunque para ti sea una "tontada" lo que te están diciendo, aunque tengas una llamada muy importante, aunque estés harta de la vida, aunque te desquicie las veces que repite lo mismo. Escúchales con toda tu atención y con empatia, como te hubiera gustado que te escucharan a ti.

Si ellos se sienten escuchados e importantes hoy, mañana confiaran en ti. 

Si hoy demuestras que lo suyo no te importa, por que iba a ser diferente mañana? Los niños aprenden muy rápido, para bien y para mal.

Toda esta experiencia no ha hecho más que apoyar y alentar aún más mi teoría:

La maternidad en conexión y la crianza consciente son la única oportunidad para la humanidad.


A las puertas de los 40, en vez de depresión, siento una energía y claridad omnipotente que me da la fuerza y la alegría para disfrutar de la vida pensando únicamente en lo esencial: mi familia, nuestro crecimiento y nuestra felicidad.

Este ha sido un paso muy importante en nuestro camino. Espero que nuestra experiencia te ayude a darle a tus hijos lo que ellos necesitan para tener una vida completa y las herramientas para ser felices.

Comparte para que otras madres y padres puedan descubrir que un cambio real es posible y más fácil de lo que pensamos si empezamos a abrirnos y a normalizar lo que es natural.

Un abrazo