La comodidad de no mirar

19.05.2017

Cuando la sociedad vuelve la cara a la realidad, cuando somos capaces de vendernos a nosotras mismas y trabajar al servicio del patriarcado la esperanza se tambalea pero siempre debemos seguir peleando, al menos para que nuestros hijos tengan una oportunidad.


He estado mucho tiempo aislada de las redes sociales y de las noticias del mundo porque lo necesitaba para mí y sentía que tenía que emplear toda mi energía y mi consciencia en cortar los lazos tóxicos que dirigían mi vida. 

Una vez encaminado ese aspecto de mi vida, me he visto con la fuerza y la necesidad de volver al mundo exterior y seguir avanzando paso a paso.

Ahora siento la necesidad de encontrar mi sitio en el mundo, mi tribu, personas con las que compartir mi filosofía de vida y con las que pueda ser yo misma sin condiciones y sin miedos. 

Uno de los grupos con los que me siento más identificada en este momento es el movimiento feminista radical ya que defienden nuestra libertad desde el origen, ante todo y desde todos los puntos de vista. Tocan muchos temas, desde los más superficiales como pueden ser comentarios machistas de actores de moda, hasta los más oscuros y escalofriantes sucesos que ocurren en el mundo como trata de mujeres, organizaciones de prostitución infantil, grupos de pederastia, etc.

Las primeras veces que veía los titulares de estas noticias tan fuertes me daban muchas ganas de pasarlos muy deprisa, no quería verlos, realmente se me revolvía el estómago y era muy incómodo tener que hacer frente a aquello.

Entonces me detuve un momento, miré dentro de mí y me dije que si aquello estaba pasando y lo ignoraba estaba ignorando parte de mí misma como mujer y como madre que ama a sus hijos, porque por suerte, nosotros no hemos pasado ninguna de esas calamidades, pero otras mujeres y otros niños si las están sufriendo y sería muy hipócrita decir que quiero luchar por los derechos de mujeres y niños y a la vez cerrar los ojos a esta realidad.

Así que leo todas estas noticias que te ponen los pelos de punta, lloro y se me encoje el corazón de pensar en esos niños y mujeres olvidados y convertidos en los juguetes de organizaciones al servicio del poder patriarcal.

Pero además de leerlo he decidido compartirlo también, aun sabiendo que es incómodo y que no gusta, porque si la noticia se queda en mí ¿de qué sirve? De nada creo yo. El resto del mundo sigue ciego, las mujeres y niños abusados, vendidos y despojados de toda dignidad siguen invisibles y los poderosos depravados pueden seguir ejerciendo su sádica voluntad impunemente.

Hace unos días leí estremecida la noticia de la masacre atroz de 56 niñas en Guatemala, las cuales fueron encerradas bajo llave y quemadas vivas en un orfanato del Estado. Los policías oyéndolas gritar se negaron a abrir los candados. 

Decidí compartir la página donde se daba a conocer el hecho y se pedía justicia por estas 56 niñas abusadas y asesinadas de esa manera en mi página personal de Facebook que ya empiezo a llenar de amigos y conocidos y ¿Sabéis cuanta gente ha reaccionado o ha compartido la noticia?

¡Ninguna! ¡Cero! ¡Nadie!

De verdad que yo sabía que esto era incómodo y que no gustaba pero... ¿Nadie? ¿De verdad que todo el mundo prefiere cerrar los ojos y seguir viviendo en la ignorancia y "feliz" que hacer algo para que esto deje de pasar?

Tengo amigas súper feministas que trabajan para la cooperación española que cuando empiezo a hablar de estos temas escabrosos me dicen que ellas prefieren no leer esas cosas, que se ponen malas... Habéis leído que trabajan en cooperación ¿verdad? entonces yo me pregunto: a qué se dedica la cooperación si no es a erradicar estas cosas que, repito PASAN y mucho, si ni siquiera ellos quieren verlas ¿Cómo vamos a acabar con el poder de los fuertes sobre los débiles en las situaciones más inhumanas?

Sé que es más cómodo leer, comentar, hablar y debatir sobre otros temas que no nos hagan pensar mucho más allá de lo que tenemos frente a nosotros ya que bastantes problemas tenemos ya para preocuparnos por lo que pasa a kilómetros de distancia. El problema es que no nos damos cuenta de que en realidad no sucede tan lejos como creemos.

Esta es una noticia que explica con nombres, apellidos y todo lujo de detalles una red de abuso sexual infantil y pederastia desarrollado en el Bar España de Valencia donde políticos de primera línea como Carlos Fabra, Francisco Camps y otros muchos abusaban de niños impunemente durante más de 15 años.

A parte de la cercanía donde todo esto se desarrollaba sin ningún tipo de problema, lo más preocupante es que la gente que recabó información y pruebas de estos hechos distribuyó todo el material por todas las cadenas y medios de comunicación españolas.

¿Vosotros habíais oído algo de todo esto en algún telediario o en algún otro medio? Yo no. Por lo único que conocía al famoso Camps es por el "mega escándalo" de unos dichosos trajes. Parece que es mucho más importante para nuestra sociedad que te regalen 4 trajes que drogar, violar y robar la vida y el futuro a niños durante 15 años.

Estas aberraciones pasan en todos los lugares del mundo y lo que es peor, las atrocidades cada vez son mayores y los sádicos más extremistas. Yo no quiero ser cómplice de ellos ni ayudar a que estas cosas sigan pasando. 

Haciendo oídos sordos solo contribuimos a perpetuarlo y a condenar a los más débiles a seguir sufriendo y perdiendo sus vidas por el capricho de los poderosos.

Vuelvo a decir, como en otros post anteriores, que no quiero este mundo para mis hijas y que aunque sea un grano en el culo para muchos e incómoda para otros, yo voy a poner mi granito de arena evitando que estas acciones caigan en el olvido.