Jugando aprendemos como funciona el mundo

27.03.2018

La semana pasada os contaba la técnica que estamos poniendo en práctica en casa para enseñar a nuestras hijas como valorar las cosas y que entiendan que, para conseguir algo, siempre es necesario esforzarse.

Se que este es un tema controvertido y quizás no di todos los datos ni explicaciones suficientes para que mi postura quedara clara en este aspecto.

Entiendo que en algún momento se pudiera interpretar como que se estaba fomentando el consumismo o que estamos de acuerdo en que los niños se críen en torno a Centros Comerciales y quiero que quede claro que nada más lejos de nuestra intención.

Soy una ferviente creyente de que los niños (y los adultos) cuanto menos estén en contacto con el consumismo mejor y que vivir en entornos lo más rurales y naturales posibles hará por ellos mucho más que cualquier otra cosa que nos podamos inventar.

Pero, aunque no nos guste, los Centros Comerciales, el consumismo y el Capitalismo existen en todos los rincones del mundo y tarde o temprano nuestros hijos se tendrán que relacionan con ellos.

Entonces, por qué no enseñarles cómo funciona todo esto desde niños, como un juego matemático más, y a la vez mostrarles que las cosas tienen un valor y que es necesario esforzarse para conseguirlo?

Aquí, en Manila, tienes que planear muy bien tu tiempo y tu vida para evitar los malls y por mucho que lo intentes, tienes que comprar, y compras en Super, que están en Centros Comerciales y tus hijos van contigo y ven todo lo que les llama la atención y van al cole con niños que tienen móviles desde los 5 años y que hacen fiestas de cumpleaños que ni mi boda...y aunque ahora los pudiéramos aislar, ese es el mundo que se encontrarán cuando sean mayores para salir solos con sus amigos y entonces, si no los hemos preparado para ello, se tendrán que enfrentar a él sin entrenamiento previo, quedando a merced del sistema.

Por eso yo sigo pensando que debemos preparar a nuestros hijos para lo que les espera, que conozcan las reglas del juego y que entiendan el coste que tiene vivir en la espiral de consumismo. 

La idea es que ellos sepan emplear el sistema para su beneficio y no ser esclavos de él.

Para eso, lo más importante no es la técnica que se emplee si no el mensaje que se transmita.

Es decir, que todo depende de cómo enfoques el hecho de darle una paga, no del hecho en si. 

Nosotros lo enfocamos en que sean responsables del manejo del dinero, que aprecien realmente las cosas y que se den cuenta que no caen del cielo, igual que en el cole cuando  hacen mercadillos y venden sus propias creaciones.

Nos enfocamos en entender el lado matemático,  igual que cuando jugamos con la caja registradora del Ikea y el ábaco.

Y nos enfocamos mucho en que sepan agradecer lo que tenemos, que entiendan que no todo el mundo tiene el privilegio de tener tantas cosas y que si queremos seguir disfrutándolas hay que respetarlas y cuidarlas.

No nos enfocamos en el tener dinero, en el acumular, pero si en el gestionar y valorar qué realmente necesitamos y qué no.

Se que en el artículo anterior lo que más impactó fue el tema del préstamo y lo entiendo porque quizás no lo expliqué debidamente.

En nuestra casa no nos hacemos regalos nunca. Ni para cumpleaños, ni aniversarios, ni días de la madre, etc. y en navidades y reyes somos muy estrictos en que las niñas solo tengan un regalo cada una y abuelos y tíos tienen prohibidisimo explayarse en generosidad.

Esto es porque creemos que el que les lluevan tantas cosas de forma milagrosa y de una sola vez no les enseña nada bueno ya que cuantas más cosas reciben, menos las aprecian y, en definitiva, porque va totalmente en contra de la filosofía que os estoy contando.

Lo que hacemos en casa es intentar aprovechar las buenas oportunidades para tener cosas de calidad, que realmente vayamos a emplear e intentar conseguirlas al mejor precio posible. Por eso, cuando veo algo que realmente merece la pena lo compro en ese momento y no espero a una ocasión especial.

Así que, cuando vi la casa de muñecas que costaba unos 60 euros, cuando normalmente cuestan 200, (además de ser complicado encontrarlas aquí) supe que era una oportunidad que teníamos que aprovechar.

Desde que llegamos a Manila el 30 de diciembre con las maletas y poco más, la habitación de mis hijas parecía un solar. Además, sé lo que ellas disfrutan jugando con las muñecas en esas casas mientras ejercitan su imaginación y creatividad.

Realmente era una oportunidad que no podía dejar pasar, así que como ya os conté, la mejor forma que se me ocurrió de continuar con nuestro entrenamiento financiero/matemático era proponerles el trato del préstamo.

La intención es que se den cuenta ahora de lo que muchos nos damos cuenta con 30 años: que cuando un banco (o alguien) te presta dinero espera que se lo devuelvas y que tiene consecuencias a largo plazo, como sacrificar otras cosas que no podrás adquirir en el futuro.

La idea no es que se vicien a comprar cosas bajo préstamo, si no que experimenten que los préstamos tienen trampa y consecuencias, que es lo contrario que sucede cuando les compramos las cosas porque sí o porque es su cumpleaños o porque se lo ha regalado el tío Pepito.

Para mí lo mas importante es despertar la conciencia de nuestros hijos, que son mucho más inteligentes de lo que nos podemos imaginar y, si confiamos en ellos, nos sorprenderán siempre.

La semana pasada os contaba digamos lo más excéntrico, lo que sabía que iba a ser novedoso y que no se suele hacer en las casas, pero hacemos muchas más cosas para mostrar a nuestras hijas el valor de las cosas, como intentar fabricar o construir nosotros mismos todo lo que podemos.

Esto es fenomenal, porque además de pasar tiempo especial juntos haciendo la manualidad, nuestros hijos despiertan sus pasiones y habilidades, se sienten útiles y cuando emplean el material que ellos mismos han creado lo valoran muchísimo más y sienten el orgullo de haber sido capaces de hacerlo. Nada que ver con lo que pueden sentir con algo que solo han tenido que sacar de una caja.

Nuestras últimas creaciones han sido las letras Montessori

Y la casita de las cobayas.

Muchas gracias por leerme y ojala te animes a dejarme tu comentario que tanto me enseña.

Un fuerte abrazo.