A veces...

04.05.2018

A veces me sorprendo diciendo un NO sin fin.

A veces, más de las que yo quisiera, me veo en un punto sin retorno
A veces, se que debo estar diciendo que si, y en cambio estoy diciendo que no.
A veces, mi hija me mira como yo miraba a mis padres cuando me decían que no, pero sabían que lo justo era decir que si.

A veces, vemos la realidad desde nuestro prisma empañado por tantos años de ocultar nuestras verdaderas necesidades.

A veces, nuestra hucha de la valía personal está tan vacía que necesitamos llenarla haciéndonos valiosas frente a las únicas personas que no lo merecerían nunca: nuestros hijos.

A veces, somos valientes, somos capaces de trabajar, hacer la casa, estar pendientes de nuestros padres, de llamar a nuestros amigos, de atender las exigencias de la sociedad, contestar a los comentarios del facebook, etc., etc. pero en lo más fondo de nuestro ser está esa niña que todavía necesita y está esperando que alguien se de cuenta y cubra esa necesidad..

A veces, esa niña interior no sabe nombrar lo que le falta porque nadie la reconoció cuando su necesidad era primaria y esencial para sobrevivir.

A veces, tenemos una sensación de vacío y un sentimiento de que se nos debe algo y seguimos esperando que venga alguien que sepa qué es lo que nos hace falta y nos lo de.

A veces, se lo exigimos a los personitas más accesibles y vulnerables para nosotros: nuestros hijos.

A veces, podemos aceptar cualquier petición de cualquier persona ajena a nuestra familia con gusto, incluso de niños, pero cuando se trata de nuestros hijos todo cambia y juzgamos cada petición, buscamos excusas para decir que no o convencerles de que cambien de idea.

A veces nos queremos autoconvencer de que es por su bien, aunque la realidad sea que es nuestra manera de llenar esa hucha de la valía imponiéndonos sobre alguien, haciendo que nuestra voz valga y se haga lo que nosotras decimos.

A veces, somos capaces de ver mas allá

A veces, rebuscamos en nuestro interior y sanamos viejas heridas

A veces, nos damos cuenta de qué es lo verdaderamente importante.

A veces, somos capaces de amarnos tal como somos y de llenar nuestra propia hucha

A veces somos capaces de reconocernos imperfectas ante nuestros hijos y cambiar de opinión sin sentirnos menos por ello.

A veces, muchas veces, decimos que si, cubrimos sus necesidades y llenamos sus huchas.

Y siempre, debemos sentirnos orgullosas por ello y por dar los pasos necesarios para mejorar cada día y ofrecernos a nosotras mismas y a nuestros hijos la oportunidad de ser nuestra mejor versión en la vida.