Un camino tortuoso para un final muy feliz

27.02.2017

El final feliz es como no podía ser de otra manera la llegada a mi vida de una hija sana y maravillosa. El camino tortuoso es lo que os voy a contar.

Mi marido, mi hija de 2 años y pico y yo vivíamos en Kuwait y decidimos que ya era hora de que tuviera un hermanito, así que después de 4 meses de intentarlo (que nos pareció una eternidad) me quedé embarazada. Estábamos felices, yo saboreaba mi embarazo, mucho más que el primero, por eso de que ya sabes lo que es y lo que te espera.

En Kuwait el seguimiento del embarazo era muy básico, una visita al ginecólogo al mes y algún análisis de sangre. Allí no te hacen ni la medida del pliegue nucal ya que el aborto está prohibido. Así que para que te van a decir si tiene síndrome de Down si lo vas a tener igualmente. Para mí esto no era ningún problema, al contrario, ya que era mi hijo y fuese como fuese lo iba a tener, así que para que hacer pruebas que no me van a ayudar en nada.

El caso es que tampoco hacen imagines en 3D y 4D y nos hacia ilusión la tontada de verle la carita igual que se la vimos a su hermana. Así que aprovechamos el viaje de octubre a España para hacernos una ecografía en 4D. Los hermanos de mi marido nos mandaron al mejor de los mejores de los ginecólogos y tras hacernos esperar más de una hora, nada más ponerme el aparato en la barriga me dijo: !Pero si no tienes liquido! A partir de ahí te puedes imaginar. Me quede blanca, no sabía que pensar, que hacer, salir corriendo, preguntar, ?como que no tenía liquido?!

El mejor de los mejores después de soltar la frasecita parece que se lo pensó mejor y dijo: bueno, vamos poco a poco. Entonces comenzó a hacer toda la ecografía y las mediciones y cada cosa que iba mirando estaba bien, el tamaño, el Corazón, los riñones, el cordón umbilical, la placenta, todo perfecto. Pero te podrás imaginar que a mí ya nada me sonaba bien, solo pensaba en el líquido amniótico. La foto, que era el objetivo de nuestra visita, paso a ser insignificante y me daba exactamente lo mismo que la cara se le viera mejor o peor. Midió el líquido y al final nos dio una gráfica donde se veía el máximo y minino y mi nivel entre la media y el mínimo pero ni mucho menos cerca del límite. Entonces yo no entendía tanta alarma y mucho menos la forma de decirlo del doctor. Un profesional debería saber que el impacto de sus palabras puede ser mucho más devastador que cualquier problema o enfermedad por sí misma.

Así como entramos en la consulta felices y exultantes, salimos decaídos y sin saber que decirnos el uno al otro. El caso es que por un lado estaba muy enfadada con el médico y sus formas y no quería preocuparme porque sabía que eso era lo peor para mi hija pero por otro era imposible quitarme el líquido de la cabeza.

Apenas lo comentamos fuera de la pareja para evitar las preguntas lógicas del resto de la familia. Dar explicaciones o recibir consejos ajenos era lo que menos necesitábamos en ese momento

Gracias a dios de vuelta en Kuwait mi ginecóloga no le daba importancia y siempre dijo que era normal, así que tuvimos unos meses de tranquilidad hasta que por temas de trabajo nos tuvimos que trasladar de Kuwait a Hanoi (Vietnam) cuando yo estaba de 7 meses. A parte del estrés que supuso todo el cambio, la mudanza, el viaje, el buscar casa, hospital, ginecólogo, etc. lo peor fue el dichoso líquido.

Como te imaginaras ahora soy una experta en niveles normales y anormales de líquido amniótico, de los problemas que lo pueden causar y de las consecuencias que puede tener. Para resumir un poco lo más aceptado es que por debajo de 50 mm es anormal. El nivel va aumentando hasta la mitad del embarazo y entonces empieza a disminuir a medida que crece el feto con mínimos hacia el final. Puede estar causado por problemas de riñón en el feto, por falta de crecimiento o por problemas en la placenta y la consecuencia más peligrosa es que la presión sobre el cordón haga que no le llegue oxígeno al feto, otras es que no se pueda colocar cabeza abajo y que el parto sea más problemático.

En uno de los hospitales me midieron 58 mm y la médico que hizo la eco dio la voz de alarma, me hicieron una monitorización, vieron que estaba todo bien y no le dieron más importancia. Pero ese hospital no me gusto y fuimos a otro más nuevo.

En este segundo hospital me atendió una ginecóloga rusa muy alarmista. Cuando vio el nivel de líquido se puso muy nerviosa, me dijo que habría que programar una cesárea rápidamente, que si no subía el líquido el bebe corría peligro y habría que sacarlo. Tuve que ser yo la que mantuviera la calma y le hiciera ver a la doctora que si todo lo demás estaba bien y el nivel no bajaba a niveles menores no era necesario empezar a pensar en provocar el parto y mucho menos en hacer cesárea.

Salí tranquila de la consulta pero en el taxi de vuelta me eché a llorar desconsoladamente. Era muy difícil. Por una parte yo quería respetarme a mí misma y a mi hija y dejarla nacer cuando ella quisiera. Para mí esto era muy importante. Ellos saben cuándo están preparados para llegar, nosotros no. Además, personalmente siento que el parto es uno de los momentos más mágicos y especiales de la vida. El esfuerzo que solo nosotras somos capaces de hacer, el trabajo que haces junto con tu hija para, entre las dos, conseguir que llegue al mundo es algo único y que ni mucho menos quería que me arrebataran. Pero por otra parte te están diciendo que tu hija corre peligro si no te la sacan, te dicen que si no decides intervenir el embarazo tu hija tiene probabilidades de morir! Eso es muy fuerte y como obviamente lo primero es lo primero la lucha interna y la ansiedad que te crea no saber si estás poniendo en peligro a tu hija es algo que te desespera.

Finalmente acalle las voces de fuera y escuche mi voz interior y mi instinto y no me deje influir por las palabras de miedo que me rodeaban.

El día 25 de enero me puse de parto a las 10 de la noche, a la 1 llegue al hospital, no me pudieron ni poner en correas porque ya estaba dilatada completamente, rompí aguas a las 2 (y salió bastante agua!) y a las 2.30 dí a luz a mi niña sana, hermosa y maravillosa. Mi marido estaba conmigo, nos abrazamos como si no lo hubiésemos hecho nunca. Se acababa una travesía que queríamos haber disfrutado pero no nos habían dejado. Nos hicieron tener miedo pero lo vencimos y teníamos a nuestra hija como nosotros queríamos, cuando ella quiso y sin intervenciones.

Le tengo todo que agradecer a Bettina, una partera alemana increíble. Fue la única que me ayudó, que me dijo que no le diera importancia, que cuando ella tuvo a su segundo hijo no salió ni una gota de líquido y todo fue fenomenal. La diferencia es que antes no hacían ecografías y por lo tanto nadie la alarmó.

Quizá uno de los problemas sea ese. Bueno más bien el problema no son las ecografías y todos los estudios que se hacen ahora en el control prenatal, que cada vez son más y más sofisticados. Creo que el problema es más bien la interpretación que hacen los expertos de ellas.

En una ciencia que lleva tan poco tiempo de estudio los datos que se tienen son muy pocos para poder hacer estadísticas fiables, éstas se deberían tener que estar haciendo ahora y no sacando extrapolaciones con tablas que tienen una base de datos tan limitada.

Yo, con mi nivel de líquido amniótico en el límite inferior, tuve un embarazo y parto totalmente normales. Los expertos me alertaron, pero nadie se interesó por ver las consecuencias reales de tener poco líquido en mi embarazo. Creo que lo lógico hubiese sido pasar a formar parte de sus estadísticas y por supuesto ser un punto de referencia para próximas mujeres que vayan a sus consultas con el mismo diagnóstico. Pero no, esto no es así, cuando llegue la próxima le dirán lo mismo y seguramente programarán una cesárea rápidamente para evitar complicaciones, porque realmente eso es lo mas fácil.

Cada mujer es única, cada embarazo es único y cada niño es único. Por qué nos empeñamos en tabular todo, en graficarlo y hacer percentiles? En cuanto te sales de lo que se supone que es normal te señalan y te quieren hacer entrar por el colador te pongas como te pongas.

Creo realmente que este problema es parte de la sociedad que estamos creando. Tenemos que ser borregos, todos igualitos y cortados por el mismo patrón. No te salgas de los límites porque entonces serás peligroso para el sistema. Por eso, en cuanto ven un atisbo de anormalidad, cortan por lo sano. Todos tenemos que pesar y medir lo mismo, tenemos que jugar de la misma forma, a las horas que se nos diga. Tenemos que ir cada vez antes a la escuela para que se empiece, cuanto antes mejor, a moldearnos y quitarnos nuestra individualidad y firma única.

Yo me niego y me gustaría que nos diésemos cuenta, para empezar, de que los médicos no son dioses. Que son personas que han hecho una carrera, si! Pero igual que la mayoría de la gente. Recuerdas tú todo lo que estudiaste en la carrera? Yo de casi nada. Lo único que domino es lo que hago día a día. Así que no te creas a pies juntillas lo que te digan porque sean médicos, pueden tener razón o pueden estar equivocados. Si no te convence o no estás de acuerdo busca otra opinión, otras opciones. Tú eres quien mejor te conoce y eso va a ser así siempre. Escúchate y hazte caso!