De mujer patriarcal a feminista radical

21.11.2017

En esta sociedad machista el papel de las mujeres es básico para mantener las redes que sustentan el patriarcado. Muchas veces oímos que las peores enemigas de las mujeres son las propias mujeres y eso es lo que quieren hacernos creer, pero abramos los ojos porque el verdadero enemigo de las mujeres es el patriarcado que teje las redes de esta sociedad.


Mujeres al servicio del patriarcado

Como buena hija del patriarcado, desde muy niña seguí el camino trazado para poder sobrevivir, pero en el fondo, me daba cuenta de cómo las mujeres en general, nos creemos más que las demás y las únicas merecedoras de reconocimiento social, laboral o de cualquier ámbito.

Yo siempre presumí de tener mas amigos que amigas y de sentirme mejor entre chicos que entre chicas. Como todas, criticaba a las chicas que no fuesen mis amigas íntimas, sobretodo si podían ganarme o ser mejores que yo en cualquier cosa.

En la adolescencia me radicalicé todavía más por la competencia sexual y la lucha de poder frente a los machitos. En esa época hice cosas de las me avergüenzo totalmente como llegar a las manos con alguna chica porque nos gustaba el mismo tío. Que patético, verdad?

Empezar a ver la luz

Hasta que no salí de casa de mis padres y tuve mi independencia económica, estuve ciega y, como habéis leído, siendo parte de las redes patriarcales y jugando su juego ferozmente.

No sé qué pasó para que empezara a ver que algo no estaba bien y a preguntarme por qué las mujeres eramos tan duras y crueles con nuestras iguales.

Me indignaba cuando amigas mías trataban al resto de las mujeres de débiles y decían que solo nosotras éramos capaces de hacer esto o aquello.

La escena se repetía siempre: solo yo y mis amigas valemos la pena.

Estas críticas y ataques mujer contra mujer, las he seguido viendo muy frecuentemente en mis 16 años de andanzas profesionales en un sector tan machista como la construcción.

He visto como mujeres que llegaban a los puestos que normalmente estaban reservados a hombres, muy lejos de hacer equipo en femenino, eran todavía más crueles y exigentes con el resto de nosotras que cualquier jefe. Si te tocaba un hombre ya podías andar con cuidado para no tener su mano entre tus piernas ante cualquier descuido, pero si te tocaba una mujer muchas veces tampoco era fácil progresar.

Ahora de vuelta en España como madre de dos niñas me da mucho miedo pensar en qué sociedad se van a tener que dar vida ellas durante su adolescencia, juventud y adultez.

El patriarcado sabe como jugar sus cartas

Varios han sido los encuentros con amigas y otras mujeres que me han impactado por su discurso patriarcal tan antimujer.

El primer jarro de agua fría me cayó cuando varias amigas mías, entre ellas, una con dos hijas, machacaban a Juana Rivas sin ningún tipo de tibieza, defendiendo a su maltratador y diciendo que era una oportunista, que el marido no le pegaría tanto cuando tuvo un hijo más con él y que las cosas hay que hacerlas bien.

Mujeres poniéndose del lado del maltratador condenado por un juez, dudando de la veracidad de la víctima y no siendo empáticas, ni por un segundo, con esa mujer que por desgracia mañana podrían ser ellas mismas o peor aún: sus hijas.

Otro día, una madre de 2 niños criticaba abiertamente a otras mujeres por únicamente haber tomado decisiones que no coincidían con las suyas y cuyo discurso "los hombres son tontos y las mujeres son malas", me dejó boquiabierta. Todas y cada una de las mujeres a las que ella se refería eran seres salidos directamente del infierno para venir a engañar a los pobres hombres indefensos.

Las mujeres que somos madres tenemos que ser conscientes de que nuestro discurso y nuestro ejemplo es el que nuestros hijos aprenden y si les transmitimos estas ideas sobre las mujeres, como esperamos que después esos hombres sean comprensivos y respeten a las mujeres?

Otra escena impactante fue cuando, comiendo con una mujer con una niña de 6 semanas, me contó que había empezado a trabajar 5 días antes de dar a luz!

Ella me explicaba que entendía que la decisión de ser madre era algo personal de la mujer y que por lo tanto la única responsable y quien se tenía que guisar y comer aquella maternidad era ella.

Es decir, que si las mujeres quieren traer hijos al mundo, ellas solitas tienen que hacerse cargo y ni la sociedad, ni el estado ni la propia familia tendrían por qué ayudarnos.

Era la primera vez que oía a una mujer hablar así y echarse tantas piedras en su propio tejado.

Sobra decir que era una mujer super exitosa en su carrera, con idiomas, masters y una capacidad intelectual envidiable. No era una mujer que no hubiese salido nunca de su casa o que le hubieran lavado el cerebro. Ella, por si misma, ha llegado a esa conclusión y yo me pregunto cómo eso es posible?

Solo lo puedo explicar desde el punto de vista de que, muchas veces, las mujeres nos mimetizamos tanto en negocios machistas, que por desgracia son el 99,9% de todos los negocios que hoy existen, que esa visión patriarcal de la empresa pasa a formar parte de nosotras porque la hacemos propia, olvidándonos de nuestra verdadera esencia femenina.

Fomentar la natalidad es vital en cualquier país que quiera seguir creciendo o al menos existiendo. Por ahora, las mujeres somos imprescindibles para ello, pero si ni siquiera nosotras nos damos cuenta y no reivindicamos nuestros derechos, como vamos a poder traer hijos al mundo y, lo que es más importante, cómo vamos a darles la atención necesaria para que no se conviertan en abusadores, violadores o esquizofrénicos?

La esperanza empieza a desvanecerse por completo cuando ves que hay mujeres capaces de culpar a una niña de 18 años por haber sido violada entre 5 animales y a ellos tratarlos como heroes.

Hemos visto como novias, hermanas, amigas e incluso perfectas desconocidas tratan a los violadores como víctimas y a ella como la puta que lo provocó todo.

Como hemos llegado a esto? Como podemos trabajar tan ciegamente al servicio del patriarcado? Hay salida? Hay solución?

Si! La hay! lo vi claro el pasado viernes 17 de noviembre en la manifestación  de apoyo a la víctima y contra la justicia patriarcal.

Allí estábamos mujeres de todas las clases, de todas las edades, niñas, adolescentes, abuelas, con discapacidad y también hombres, pocos, pero los había.

Fuimos tantas que lo que en principio era una concentración se convirtió en manifestación y ese paseo por Gran Vía gritando junto a mis hijas fue todo un acontecimiento que me llenó de fuerza, energía y ganas de conseguir lo que nos merecemos: un mundo donde seamos libres, reconocidas y respetadas por ser lo que somos: mujeres!

Sororidad: Nuestra unica esperanza

Esa palabra que todavía muchos no saben lo que significa es la respuesta a todo: 

ALIANZA DE MUJERES


La unión hace la fuerza. Cuando consigamos que todas las mujeres seamos empáticas con el resto y caminemos en la misma dirección nadie podrá con nosotras.

Todas hemos crecido con influencias patriarcales y machistas, esto es parte de la red patriarcal y una de las bases para que siga gobernando el mundo.

Ellos saben que solo pueden mantener el control si estamos divididas y por eso nos manipulan. Si nos unimos el patriarcado está muerto.

Solo cuando nos ponemos las gafas violetas y vemos la verdad sobre la sociedad patriarcal somos capaces de ver a las marionetas en funcionamiento. Por eso el feminismo es y debe ser radical. Las medias tintas no sirven nada más que para perpetuar lo que ya existe y darle alas.

La guerra no es contra los hombres ni contra las mujeres.

La guerra es contra todas las redes que sostienen el patriarcado: la prostitución, la pornografía, la trata de mujeres, la violencia de género, la brecha salarial, la violencia obstétrica, la separación de las madres de sus hijos, el sistema educativo, el adoctrinamiento, el acoso sexual, el acoso laboral, la cultura de la violación, la normalización y permisión de todo lo anterior, el linchamiento a la mujer que alza la voz y reivindica...

Qué podemos hacer?

Si ya has abierto los ojos y ves las redes patriarcales con claridad, no te calles, no te escondas, no te avergüences

Habla, da tu opinión frente a tus familiares, amigos y conocidos aunque sepas que eso va a llevar a una discusión.

Tenemos que ser valientes y no dejarnos llevar por la comodidad si queremos que este mundo cambie y nuestras hijas tengan al menos una posibilidad.

Si hablamos, si nos hacemos ver, si demostramos que somos muchas las que vemos que algo falla es posible que despertemos en otras la chispa de la duda, que empiecen quizás a cuestionar sus paradigmas.

Si esto sucede todavía hay una posibilidad.

Comparte información, aunque te llamen pesada, porque a la gente no le gusta ver cosas desagradables como la trata de mujeres, como que hay pederastas que abusan, violan y matan a miles de niños en cada rincón del mundo y tantas cosas que pasan en el mundo. 

Preferimos seguir ciegos y nos duele cuando vemos estas cosas porque nos remueve eso que necesitamos que se ponga en pie para cambiar el mundo.

Necesitamos despertar y movilizar a nuestra generación para que las siguientes tengan una oportunidad.

Si nosotras despertamos seremos capaces de criar a nuestros hijos con un enfoque totalmente diferente y les daremos las herramientas para acabar de cambiar el mundo.

Ayúdame a abrir los ojos de nuestras compañeras. COMPARTE!

Juntas no tenemos barreras.

Todas estamos en el mismo barco nos necesitamos, luchemos juntas!